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HOY INICIA LA SEMANA DEL CLIMA DE LATINOAMÉRICA, ANTESALA DE LA COP28


Semana del Clima Latinoamérica 2023


Este lunes 23 de octubre inicia la Semana del Clima de América Latina y el Caribe (LACCW 2023) en la cual se definirán las prioridades regionales frente a la COP28, que será un momento decisivo para el futuro de América Latina y el Caribe. Este evento tiene lugar en medio de uno de los puntos más álgidos de la crisis climática en el cual la región enfrenta numerosos impactos tales como inundaciones, sequías, aumento del nivel del mar y temperaturas extremas que profundizan las desigualdades existentes.


Se espera que las diversas partes interesadas, como los gobiernos, empresas y la sociedad civil, colaboren y aceleren la acción climática en la región.


Alberto Ñiquen Guerra, periodista ambiental / Colmena Lab


OPORTUNIDADES PARA LA REGIÓN


La Semana del Clima de Latinoamérica es una oportunidad para que los países de la región compartan los avances realizados en cuanto a la mitigación y adaptación al cambio climático e impulsen la capacidad de acción regional mientras se preparan para la COP28. América Latina y el Caribe se encuentra en una situación extrema que pone en evidencia la decisión de actuar ya o enfrentar retos aún más complejos en el futuro.


La región alberga alrededor del 57% de los bosques primarios restantes del mundo, miles de ecosistemas costeros enriquecen sus costas. Protegerlos es clave para aprovechar el potencial de las soluciones basadas en la naturaleza, ya que pueden proporcionar más de un tercio de las reducciones de emisiones necesarias para 2030, para limitar el calentamiento global a 1,5 °C. Responder a la crisis climática y natural en América Latina y el Caribe requiere entre US $470 mil millones y 1,3 miles de millones por año de infraestructura y gasto social para 2030. Esto representa entre el 7% y el 19% del PIB regional anual, según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).



Río en la Amazonía Ecuador Napo


La LACCW 2023 tiene como anfitrión al Gobierno de Panamá y está organizada por la CMNUCC, en colaboración con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y el Grupo del Banco Mundial. La LACCW se lleva a cabo en paralelo a la XXIII Reunión del Foro de Ministros de Medio Ambiente de América Latina y el Caribe.

Las consecuencias del cambio climático se hacen cada vez más evidentes. Por su parte, el Banco Mundial alerta que, si no se toman medidas pertinentes para 2030, hasta 5,8 millones de personas podrían estar en la pobreza extrema como resultado del cambio climático y, para 2050, más de 17 millones de personas podrían verse obligadas a abandonar sus hogares para escapar de los impactos climáticos.


Mitigar los impactos del cambio climático y preservar la biodiversidad terrestre y marina es una prioridad para la región, es por ello que muchos de los actores involucrados en este evento expondrán soluciones que han venido implementando y promoviendo en el último tiempo. Entre ellas destacan las propuestas de los Pueblos Indígenas y las organizaciones de la sociedad civil que deberán figurar como parte de las metas climáticas de la región.


La Semana del Clima de Latinoamérica se presenta como una plataforma para el intercambio de información sobre soluciones climáticas, obstáculos y oportunidades en diferentes regiones, involucrando a responsables políticos, profesionales, empresas y la sociedad civil. Se centra en cuatro áreas temáticas clave:

  • Sistemas energéticos e industrias

  • Ciudades y asentamientos urbanos

  • Tierras y océanos

  • Sociedades y economía.

Existen cuatro semanas regionales del clima, nos encontramos en la tercera. La Semana del Clima de África (ACW 2023) se realizó en septiembre en Nairobi. La Semana del Clima de Oriente Medio y Norte de África (MENACW 2023) tuvo lugar en la segunda semana de octubre en Riad. La cuarta, Semana del Clima de Asia y el Pacífico (APCW 2023), será la siguiente semana.

Sistemas e industria energética

La discusión se centrará en la transición hacia una economía baja en carbono, incluidos el desarrollo de energías renovables, la eficiencia energética y la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, como posibilidades para que la región dependa menos de los combustibles fósiles. La región es una de las más vulnerables al cambio climático, lo que la hace susceptible a los impactos de las sequías, las inundaciones y las olas de calor.


La región tiene también un gran potencial para sumarse a la transición energética, ya que cuenta con abundantes recursos y algunos países han demostrado su interés en adoptar nuevas tecnologías y desarrollar su industria siguiendo ese camino. El sector energético es responsable de una gran parte de las emisiones de gases de efecto invernadero en América Latina. La transición a un sistema energético más sostenible es fundamental para que la región alcance sus objetivos climáticos. Al mismo tiempo, algunas comunidades indígenas se oponen al desarrollo de proyectos mineros que gobiernos y empresas buscan promover para obtener los minerales estratégicos para la transición energética, sin tomar en cuenta el Consentimiento Libre Previo e Informado y los impactos sociales y ambientales de la minería.


Ciudades, asentamientos urbanos y rurales, infraestructura y transporte

Se abordará el desarrollo de ciudades y comunidades sostenibles, considerando factores como el transporte público, la planificación urbana y la gestión de residuos. Las ciudades son particularmente vulnerables al cambio climático y las áreas urbanas son propensas a los impactos de las inundaciones, las sequías, las temperaturas extremas y el desabastecimiento.


América Latina y el Caribe experimenta un rápido crecimiento urbano, lo que genera desafíos en materia de planificación, gestión y sostenibilidad. Las ciudades latinoamericanas son algunas de las más pobladas y congestionadas del mundo. Los problemas de contaminación, movilidad y acceso a servicios básicos se hacen cada vez más presentes. Los asentamientos rurales también enfrentan desafíos, como la pobreza, la falta de acceso a servicios básicos y la vulnerabilidad a los desastres naturales.


La infraestructura y el transporte son fundamentales para el desarrollo económico y social. América Latina no posee una buena infraestructura y servicios de transporte óptimos, lo que supone un gran reto que debe ser tomado en cuenta en toda la región para asegurar la conectividad y el acceso a servicios básicos.



Paisaje de un bosque en la costa de Costa Rica


Tierra, océano, alimentos y agua

Se discutirá sobre la protección de los recursos naturales, la biodiversidad, los bosques y los recursos hídricos.


Los ecosistemas terrestres, como los bosques, los pastizales y los manglares, son esenciales para la biodiversidad y el clima. Sin embargo, están amenazados por el cambio climático, la degradación ambiental, la deforestación, la agricultura intensiva y el crecimiento demográfico. Los océanos también se encuentran en peligro. La contaminación, la sobrepesca y el cambio climático afectan la salud de los océanos y las pesquerías.


Asimismo, la seguridad alimentaria es un desafío creciente en América Latina en tanto la región es un importador neto de alimentos y los precios de los alimentos están en aumento.


El acceso al agua potable y al saneamiento es un problema significativo en América Latina. La región tiene una gran escasez de agua, y millones de personas no tienen acceso a agua potable segura.


Sociedades, salud, medios de vida y economías

Se dialogará sobre los impactos del cambio climático en las personas y las comunidades, en especial en la salud, la seguridad alimentaria y la economía.


América Latina y el Caribe experimenta rápidos cambios sociales, económicos y demográficos, lo que genera nuevos desafíos y oportunidades. Pese a ello, la desigualdad es un problema persistente. La región tiene una de las mayores brechas de ingresos del mundo, y millones de personas viven en la pobreza. La inclusión social es un desafío importante.


En cuanto a salud, esta región tiene una de las tasas de mortalidad infantil más altas del mundo, y millones de personas no tienen acceso a servicios de salud de calidad. En este punto cabe precisar que los organizadores de la COP28 han programado en Dubai el 'Día de la Salud' para resaltar el impacto del cambio climático en la salud.


Las muertes anuales de adultos mayores de 65 años atribuibles a la exposición al calor en América Latina y el Caribe crecieron en promedio alrededor de 240% entre los periodos 2000-2004 y 2017-2021, de acuerdo con el informe Panorama de la Salud: América Latina y el Caribe 2023, elaborado por el Banco Mundial y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). La región enfrenta desafíos climáticos, sociales, económicos y políticos superpuestos que pueden tener graves consecuencias para los sistemas de salud y la salud de la población.


América Latina y el Caribe albergan muchos de los sumideros de carbono más importantes del mundo, como el Amazonas, los bosques de Guayana, Surinam y Panamá, que ayudan a proteger el planeta absorbiendo carbono. Existe un gran potencial para que estos países aprovechen fuentes de financiación nuevas e infrautilizadas, como los bonos climáticos forestales y oceánicos, los mercados de carbono y los canjes de deuda por el clima.


Quetzal selva centroamérica


VOLUNTAD POLÍTICA


Desde el punto de vista político, las acciones climáticas de los gobiernos de la región hasta ahora han sido heterogéneas y fluctuantes. Hay algunos avances como el establecimiento de diversas políticas climáticas y algunos retrocesos como fuertes inversiones en la industria de los combustibles fósiles y falta de protección de los bosques.


A nivel internacional, los países latinoamericanos han tenido dificultades para presentar un frente negociador unificado en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), ya que se encuentran dispersos en diferentes alianzas, como BASIC (Brasil, Sudáfrica, India y China) y AOSIS (Alianza de Pequeños Estados Insulares).


Además, las cuestiones climáticas no son un tema relevante en la mayoría de los esquemas de integración regional existentes, incluida la CAN (Comunidad Andina), el Mercosur (Mercado Común del Sur), el MCAA (Mercado Común Centroamericano), etc. Esto demuestra que el cambio climático no está bien establecido como una prioridad en la política latinoamericana, tanto a nivel nacional como regional.


LA VOZ ORIGINARIA


Los pueblos indígenas de América Latina y el Caribe se encuentran entre los grupos más vulnerables al cambio climático. Sus medios de vida y culturas están estrechamente vinculados con los ecosistemas naturales, que son afectados por el calentamiento global, pero también por actividades económicas extractivas que los degradan.


Tal como lo han hecho en otros eventos globales, en la Semana del Clima representantes originarios de la región propondrán medidas para abordar el cambio climático y sus impactos. La COICA (Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica) y la Alianza Mesoamericana de Pueblos y Bosques son dos organizaciones que estarán presentes.


Entre sus propuestas figuran la creación de un fondo de compensación para los pueblos indígenas afectados por el cambio climático; su participación plena y efectiva en la toma de decisiones sobre políticas climáticas; la adopción de medidas para proteger los bosques y los ecosistemas naturales.


Las acciones de los pueblos indígenas son fundamentales para abordar el cambio climático y sus impactos; tienen un conocimiento profundo de los ecosistemas naturales y sus conocimientos y prácticas tradicionales pueden ser clave para el desarrollo de soluciones sostenibles al cambio climático.


La COICA confía en contribuir en soluciones sostenibles y siempre haciendo hincapié en la importancia de preservar nuestro hogar común, la Tierra. Y uno de sus puntos esenciales es el pacto global que logre la permanente protección del 80 por ciento de la Amazonía para el 2025.



Tundra bosque patagonia Chile Argentina


PUNTO DE INFLEXIÓN


La Semana del Clima también abordará el Balance Global, que es parte del Acuerdo de París y un medio clave para evaluar la respuesta global del mundo a la crisis climática y trazar un mejor camino a seguir. Significa analizar todo lo relacionado con la posición del mundo en cuanto a la acción y el apoyo climáticos, identificar las brechas y trabajar juntos para trazar un mejor rumbo a seguir para acelerar la acción climática.


“El balance global es un ejercicio de ambición. Es un ejercicio de rendición de cuentas. Es un ejercicio de aceleración (...) Es un ejercicio –subraya– que tiene como objetivo garantizar que cada Parte cumpla con su compromiso, sepa hacia dónde debe ir a continuación y con qué rapidez debe avanzar para cumplir los objetivos del Acuerdo de París", señala Simon Stiell, secretario ejecutivo de ONU Cambio Climático.

El balance se realiza cada cinco años y el primer balance está previsto que concluya en la COP28 a finales de este año.




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