Por primera vez, el mundo conmemorará oficialmente a las Mujeres y Niñas indígenas, tras décadas de exigencia e incidencia
- Colmena LAB
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Por primera vez, Naciones Unidas conmemora oficialmente el Día Internacional de las Mujeres y las Niñas Indígenas, 40 años después de que organizaciones y movimientos indígenas establecieran el 5 de septiembre como fecha de reivindicación y reconocimiento.
Las respuestas construidas por Mujeres Indígenas en sus comunidades abordan desafíos estructurales de educación, salud, bienestar, conservación y cultura.
El 14.º Premio al Liderazgo de Mujeres Indígenas reconoce este año cuatro iniciativas de Fiji, India, Kenia y Ecuador que convierten el deporte y los juegos ancestrales en herramientas para ampliar oportunidades, fortalecer la participación y proteger el bienestar, los ecosistemas y la cultura.
En Nueva York, lideresas indígenas de Asia, África, las Américas, el Pacífico y el Ártico se reúnen con delegados de Estados y representantes de la sociedad civil para impulsar tres prioridades: financiamiento directo, participación efectiva y poder de decisión.
Nueva York, 2 de septiembre de 2026 – Tras cuatro décadas de organización y reivindicación, las Mujeres Indígenas alcanzan un hito histórico: Naciones Unidas conmemora oficialmente por primera vez el Día Internacional de las Mujeres y las Niñas Indígenas el 5 de septiembre. Este hito llega acompañado de una agenda política centrada en financiamiento directo para sus organizaciones, la participación efectiva en las decisiones y la implementación de compromisos internacionales para proteger sus derechos.
En esta primera conmemoración oficial, el Foro Internacional de Mujeres Indígenas (FIMI) llama a los Estados miembros, organismos multilaterales, agencias de cooperación y sociedad civil global a convertir estos compromisos en acciones políticas concretas:
Garantizar financiamiento directo a las organizaciones lideradas por Mujeres Indígenas, mediante mecanismos propios como el Fondo AYNI que faciliten el acceso a recursos y fortalezcan su capacidad para decidir sobre su uso.
Implementar la Recomendación General 39 de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) en las legislaciones y políticas públicas nacionales, asegurando mecanismos efectivos para proteger los derechos de las Mujeres y Niñas Indígenas.
Asegurar la participación plena y efectiva de las Mujeres Indígenas en las decisiones sobre gobernanza, conservación, desarrollo y otras políticas que afectan sus vidas y comunidades.
Estas demandas llegan a una instancia internacional de alto nivel. El 9 de septiembre, FIMI y ONU Mujeres reúnen en Nueva York a delegados oficiales de distintos Estados, representantes de organizaciones de la sociedad civil y lideresas indígenas de Asia, África, las Américas, el Pacífico y el Ártico, en un encuentro que coloca estas prioridades en el centro de la conversación internacional.
La agenda responde a profundas brechas económicas, educativas y laborales que afectan a las Mujeres Indígenas en distintas regiones del mundo. Cerca de 238,4 millones de Mujeres Indígenas viven hoy en el mundo y el 18,3 % vive con menos de USD 1,90 al día, frente al 6,8 % de la población no indígena. En educación, 53,5 % de las Mujeres Indígenas ocupadas no tiene educación, una proporción que alcanza el 89,9 % en África. En América Latina y el Caribe, la población indígena registra una informalidad laboral del 82,6 %, 31,5 puntos porcentuales por encima de la población no indígena.

“Detrás de estas cifras hay mujeres y niñas indígenas que siguen encontrando barreras para estudiar, acceder a servicios de salud, tener un trabajo digno o participar en las decisiones que afectan sus vidas. El reconocimiento de Naciones Unidas importa porque puede ayudar a cambiar esa realidad, pero su verdadero valor estará en lo que ocurra después: en las políticas, los recursos y las oportunidades que lleguen a las Mujeres Indígenas”, enfatiza Teresa Zapeta, directora ejecutiva de FIMI.
Estas demandas son el resultado de décadas de organización, formación e incidencia. Desde la participación de las Mujeres Indígenas en la Conferencia de Pekín en 1995 hasta la creación de redes y mecanismos propios de articulación global, esta trayectoria ha permitido llevar sus demandas a los espacios internacionales y formar nuevas generaciones de lideresas. A través de su Escuela Global de Liderazgo, FIMI ha formado a más de 140 lideresas de 40 países y, mediante el Fondo AYNI, apoya en todo el mundo iniciativas lideradas por Mujeres Indígenas para fortalecer sus capacidades y respuestas desde las comunidades.
“Nos organizamos porque era necesario hacernos visibles, ser escuchadas y ser respetadas”, señala Tarcila Rivera Zea, fundadora y presidenta de FIMI.
Esta primera conmemoración oficial también recupera el origen histórico de la fecha vinculado a la memoria de Bartolina Sisa, lideresa indígena boliviana del pueblo aymara, quien tuvo un papel central en la organización y conducción de la resistencia indígena frente al dominio colonial y fue ejecutada el 5 de septiembre de 1782. Desde 1983, organizaciones y movimientos indígenas conmemoran el aniversario de su fallecimiento como el Día Internacional de las Mujeres y las Niñas Indígenas. La elección de esta fecha conecta la memoria de una mujer que ejerció liderazgo político con una demanda que sigue vigente: que las Mujeres Indígenas sean reconocidas como actoras con capacidad de decidir sobre el futuro de sus pueblos.
El Premio al Liderazgo de Mujeres Indígenas reconoce cuatro iniciativas que convierten el deporte y los juegos tradicionales en herramientas de transformación

En el marco de la primera conmemoración oficial del Día Internacional de las Mujeres y las Niñas Indígenas, FIMI entrega la 14.ª edición del Premio al Liderazgo de Mujeres Indígenas, para reconocer iniciativas lideradas por Mujeres Indígenas que generan cambios en sus comunidades y fortalecen su capacidad de acción colectiva. Este año, el galardón distingue cuatro iniciativas de Fiji, India, Kenia y Ecuador que utilizan el deporte y los juegos ancestrales para generar oportunidades, fortalecer el bienestar, proteger ecosistemas, promover la educación y mantener vivas las identidades culturales.
El premio se entrega el 5 de septiembre en Camboya, en una ceremonia liderada por la reconocida lideresa indígena y activista global Joan Carling.
“Las mujeres y niñas indígenas no solo están haciendo frente a los desafíos de nuestro tiempo: están ejerciendo su autonomía y liderazgo para crear soluciones arraigadas en sus saberes, culturas y comunidades. Sus innovaciones están impulsando el bienestar de sus pueblos, protegiendo la naturaleza y fortaleciendo a las futuras generaciones. Al conmemorar el Día Internacional de las Mujeres y las Niñas Indígenas, debemos reconocer su liderazgo, apoyar sus iniciativas y garantizar que cuenten con los recursos y el poder de decisión necesarios para llevar sus soluciones aún más lejos ”, sostiene Joan Carling, lideresa indígena y activista global.
Una cancha de fútbol en la India, un campo de hockey en Fiji, un partido en Lamu y juegos ancestrales en una comunidad Kichwa de Ecuador pueden parecer historias locales. Pero las problemáticas a las que responden son globales: educación, salud y bienestar, prevención de la violencia, igualdad de oportunidades, biodiversidad y cambio climático. Sus experiencias muestran que las soluciones construidas desde las comunidades pueden convertirse en modelos para otros contextos.

India | El fútbol como puerta de entrada a la educación
En Assam, Purva Bharati Educational Trust – Girls for Goals trabaja con niñas Adivasi y de comunidades de trabajadores de las plantaciones de té, utilizando el fútbol para fortalecer su bienestar y mantenerlas vinculadas a la educación. El programa acompaña a 100 niñas y trabaja también con 200 madres y padres para cuestionar las normas de género que limitan su participación; algunas asistentes comienzan además a formarse en incidencia, expresión pública y gobernanza. En 2025–2026, un torneo estatal reunió 58 equipos, mostrando cómo una cancha puede convertirse en un espacio para ampliar las oportunidades que una niña imagina para su futuro.
“La cancha se convierte en un espacio de entrenamiento para la vida pública. Cuando una niña adivasi aprende a pedir el balón, aprende a hacer oír su voz en casa, en la comunidad y en los espacios públicos”, indica Bulbuli Gorh, codirectora de programas de Purva Bharati Educational Trust.

Kenia | La cancha como espacio de cuidado colectivo
En Lamu, Awer Women Empowerment utiliza el fútbol y el fútbol playa con mujeres y niñas Awer que han vivido situaciones de violencia y conflicto. El deporte funciona aquí como una herramienta de apoyo mental y psicosocial: jugar juntas permite recuperar vínculos, fortalecer la autoestima, reconstruir la confianza y volver a encontrar un sentido de pertenencia. La cancha se convierte así en un espacio de cuidado colectivo, donde el bienestar no se aborda de manera individual, sino a través de la comunidad.
“La seguridad es la condición previa para la sanación. Para las participantes que han experimentado violencia o guerra, contar con un espacio seguro y constante es necesario antes de que puedan comenzar a procesar sus experiencias”, señala Alice Atieno, directora de Awer Women Empowerment, Kenia.

Fiji | El hockey también puede proteger los ecosistemas
En Fiji, iTaukei Women in Conservation Youth Club trabaja con niñas y jóvenes iTaukei para ampliar su acceso al hockey y crear nuevas oportunidades de participación. Entre 2024 y 2025, los equipos femeninos que participan en la competencia nacional escolar pasan de 9 a 15, mientras algunas jóvenes encuentran caminos para convertirse en entrenadoras, árbitras y referentes para otras niñas. El deporte se conecta así con la protección de los ecosistemas y la participación comunitaria: ocupar una cancha también puede significar adquirir herramientas para asumir un papel más activo en el cuidado de los lugares donde viven.
“FHF también reconoce que el liderazgo de las mujeres debe desarrollarse junto con su participación. La formación de jóvenes como entrenadoras, árbitras y oficiales ayudará a crear un camino más sólido y sostenible para el hockey”, señala Rosyln Delaivoni, oficial de Monitoreo y Evaluación de iTaukei Women in Conservation Youth Club, Fiji.

Ecuador | Los juegos ancestrales como memoria viva
En Camuendo, comunidad del pueblo Kichwa Otavalo, AWAK recupera juegos rituales y tradicionales como chunkana, curiquingue, kari atallpa shina y encender la vela. Durante ocho años, estas prácticas se han convertido en una vía para fortalecer la identidad cultural y, al mismo tiempo, abordar desafíos actuales como el autocuidado, la salud mental comunitaria y la prevención de la violencia. El trabajo ya alcanza cuatro comunidades Kichwa y busca que los conocimientos que viven en la memoria de las abuelas lleguen a niñas y jóvenes.
“El juego nos devuelve la soberanía sobre el cuerpo y el derecho al gozo, permitiendo que las mujeres tomen roles de liderazgo antes negados”, destaca Paccha Yarina Moreta Cañamar, coordinadora de AWAK.
Las cuatro iniciativas reconocidas muestran que las Mujeres Indígenas ya están creando respuestas desde sus comunidades. El siguiente paso es que quienes están creando estas soluciones también tengan acceso directo a los recursos y al poder de decisión necesarios para definir cómo se sostienen, se fortalecen y llegan a otros contextos. Porque las soluciones ya existen; lo que aún falta es que quienes las crean también puedan decidir su futuro.



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